El Cañón del Triásico, doscientos cincuenta millones de años en el oeste riojano

Noticias de turismo de argentina y el mundo
Con sus coloridos atractivos geológicos, arqueológicos y naturales, es el más reciente espacio abierto al turismo en la cuenca Ischigualasto-Villa Unión, que comparten San Juan y la Rioja y también incluye a los parques Provincial Val de la Luna y Nacional Talampaya, respectivamente.
Fuente Noticias de turismo .com.ar 22/10/2018

En su circuito turístico de veinticinco kilómetros, en una gran parte por lechos secos de ríos, ofrece estaciones y miradores dedicados a la geología, la arqueología, la vegetación y el paisaje.

Tras pasar un portal de madera, o bien Punto de Ingreso, se recorren paisajes rocosos afianzados a lo largo de millones de años, cuya quietud y silencio semejan retrotraer al génesis o bien un planeta aún no habitado por humanos.

los paseos se efectúan siempre y en toda circunstancia con guías autorizados en camionetas 4x4, todo el año salvo a lo largo de las extrañas crecidas por lluvias de los ríos secos, que puedan impedir el paso, en una zona con precipitaciones anuales de no más de ciento cincuenta milímetros.

El circuito Cañón del Triásico está dentro de la Reserva Municipal Rojos de Banda Florida y su nombre obedece a una combinación del color predominante de su superficie y el nombre de la localidad más próxima.

Banda Florida está a unos 3 kilómetros de la urbe de Villa Unión, cabecera del departamento del mismo nombre, y por allí se accede al Cañón tras cruzar el cauce del río Bermejo, en general seco.

Télam visitó el sitio a lo largo de una de esas extrañas crecidas del río, cuando el agua tapaba el capó de la camioneta que lo atravesó, conducida por Sergio Torres, de Talampaya Excursiones, seguida por otra de Runacay, 2 agencias de la cooperativa que lleva turistas a la reserva.

Buena parte del circuito se efectúa por lechos secos, en los que los vehículos circulan entre altos paredones con variados estratos geológicos claramente perceptibles.

Tras observar ciertas rocas metamórficas en la entrada se llega a la primera estación, una zona sembrada de bolas de piedra iguales a las de la conocida "Cancha de Bochas" del Val de la Luna, con lo que se la denominó de forma similar: "Campo de Bochas".

Estas "concreciones líticas", ciertas mayores que un balón de fútbol, explicó el otro guía, Fabián Páez, se formaron por sedimentos adheridos a un núcleo, como las perlas de las ostras, mas a lo largo de miles de años, que siguientes movimientos de tierras y de aguas les dieron su aspecto esférico.

Sobre la historia geológica del sitio, el guía aclaró que "estamos entre el límite del pérmico, la era paleozoica, y el triásico, en la mesozoica, con lo que se calcula la edad del Cañón en unos doscientos cincuenta millones de años".

Sobre la vegetación del sitio, Torres explicó que la componen matorrales y especies "típicas de la provincia fitogeográfica del monte, lo mismo que en Talampaya, capaces de vivir con sólo ciento cincuenta milímetros de precipitaciones anuales".

Entre esas jarillas, retamas, breas, chañares, algarrobos y tuscas pasa un tramo pedestre en subida, que llega a unos miradores, pequeños promontorios cónicos cubiertos de pedregullo suelto.

Tras la lluvia que hizo medrar el río, el día despejado dejaba ver un paisaje colorado aún húmedo de múltiples tonos, con escasa vegetación, en contraste con el azul intenso del cielo despejado y el Famatina en el fondo, más blanco que jamás con sus laderas nevadas.

Hacia abajo, las sombras de la tarde oscurecían los otros cauces siempre y en toda circunstancia secos del circuito, como el Cañón del Oso, cuya denominación se refiere a una roca parada con la forma de ese animal dentro de un estrecho pasadizo colorado.

El sitio fue también declarado reserva por su valor arqueológico, ya que en ciertos puntos altos, donde vivieron los primeros habitantes de la zona, hay circuitos, petroglifos y otros vestigios de hace miles de años.

El Cañón del Triásico es un circuito nuevo, abierto al turismo hace 3 años, en el que aún falta medir su extensión y efectuar un plan de manejo.

Páez afirmó que allí conviven con "gente que hace extracción de áridos del lecho del río -que se recobra cada verano-, la que hace deportes como running y mountain bike y los de otra cooperativa, que hacen bici, procesiones y caminatas".