Abren investigación contra policías por no detener al exfuncionario Nahuel Fernández

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Se trata de los efectivos que fueron a su casa momentos después de la presunta paliza que le dio a su pareja. ¿Por qué no intervino Flagrancia?
Fuente diariodecuyo 05/09/2022

Así le quedó el rostro a la víctima.

Nahuel Fernández, del otro lado de las rejas, fuma mientras conversa con un policía.

Los brazos todavía me duelen, tengo moretones verdes, también la cabeza.

Mi mamá me bañó ese día y me sacó los pelos que él me arrancó”, dijo la víctima.

La mano mordida de la denunciante.

En la UFI Delitos Especiales abrieron una investigación contra los policías que asistieron a la casa del exfuncionario Nahuel Fernández tras la presunta paliza que le propinó a su pareja, ya que posiblemente no actuaron de forma correcta, dijeron fuentes judiciales.

La acusación contra los policías puede tornarse escandalosa si se confirma que su actuación incorrecta no fue por inoperancia o ignorancia, sino por una posible deliberada decisión de no perjudicar al agresor.

Al respecto, la denunciante, en diálogo con este diario, dijo que "los policías eran conocidos de él y no hicieron nada".

Los efectivos investigados trabajan en la subcomisaría Ansilta.

Son los que en los primeros minutos del miércoles de la semana pasada llegaron a la vivienda de Fernández, en el Barrio Margarita Ferrá, en Pocito, luego de que la pareja del exfuncionario del Ministerio de Turismo llamara al 911.

La denunciante afirmó que cuando los efectivos llegaron la vieron ensangrentada.

Y que la entrevistaron a ella y que pese a que les relató lo sucedido, evitaron detener al sospechoso.

Eso sí, Fernández en ese momento al parecer intentó demostrar que él había sido atacado y víctima de agresiones de la mujer.

  "Me da mucha bronca, dolor, impotencia que se haga la víctima.

Nunca se preocupó por mí, se fumó un pucho con los policias y yo estaba tirada a unos metros", señaló luego ella, que con su celular pudo tomar una foto de ese momento.

Nahuel Fernández, del otro lado de las rejas, fuma mientras conversa con un policía.

Los brazos todavía me duelen, tengo moretones verdes, también la cabeza.

Mi mamá me bañó ese día y me sacó los pelos que él me arrancó”, dijo la víctima.

La mano mordida de la denunciante.

Cabe aclarar que en estos casos, si la Policía llega al lugar y constata que el hecho se encuadra como un caso de violencia de género, se debe disparar el protocolo para la aplicación del procedimiento especial de Flagrancia.

Concretamente la comunicación se entabla con el personal del Ministerio Público Fiscal, para definir si cabe o no iniciar el protocolo.

La mujer aseguró que los policías se comunicaron con un ayudante fiscal de Flagrancia, a quien "querían convencerlo de que no había pasado nada".

Además, explicó que a ella le insistían con que se fuera del lugar.

 "Me insistieron tanto que me fui, tenía una impotencia terrible porque me hicieron sentir que no valía nada", expresó, entre lágrimas.

Antes de eso había llegado al lugar una ambulancia, solicitada porque Fernández "fingió un ataque al corazón, decía que le dolía el pecho".

Al llegar, el personal médico "comprobó que él no tenía nada y a mí me dieron un paño para limpiarme la sangre", señaló ella.

El caso podría haber quedado en la nada pero no fue así porque desde Cavig se hicieron cargo.

La denunciante se había marchado a su casa en su moto, pero en el camino paró en la comisaría 13ra porque "tenía una crisis de nervios terrible".

A ese lugar llegó su madre, que fue quien atendió el teléfono de su hija cuando llamaron desde Cavig, pidiendo que se acercara porque habían decidido rastrear su caso.

Un móvil de la 13ra la trasladó y allí pudo ser escuchada y radicar la denuncia.

Nahuel Fernández declaró el último viernes ante el juez de Garantías Juan Gabriel Meglioli que esa noche estaba con dos amigas (una de ellas con un bebé) que habían ido a cenar junto a otro hombre, que se había retirado.

La denunciante dijo que nunca vio a esas personas porque cuando llegó en moto a la casa de la escuela (termina el secundario en una nocturna), como lo hacía normalmente, su pareja "sale y me dice 'negra, ¿por qué mejor no te vas?'".

Allí, en la vereda, empezaron a discutir, "forcejeamos, me agarra de los pelos, me lleva contra el portón y mi cabeza rebota.

Trato de soltarme pero no puedo, me tropiezo y caigo de espaldas".

Estando en el suelo, "se arrodilla y me empieza a pegar.

Me golpeó la nariz, la boca, el cuello, me daba piñas en la cara y me hizo un corte, no sé si con las uñas o las llaves de mi moto".

Los brazos todavía me duelen, tengo moretones verdes, también la cabeza.

Mi mamá me bañó ese día y me sacó los pelos que él me arrancó”, dijo la víctima.

La mano mordida de la denunciante.

La mano mordida de la denunciante.

La víctima agregó que el hombre le mordió la mano derecha ("me clavó los dientes como para arrancarme un pedazo") cuando ella pretendía quitarle las llaves que él le había sacado, y que cuando pudo librarse llamó desde su celular al 911.

Sin embargo, la llegada de la policía no significó un alivio o una muestra de seguridad, y es por eso que ahora la UFI Delitos Especiales abrió la investigación contra los efectivos, que pueden ser imputados en una causa penal.

Además, de forma paralela se les inicia un sumario interno que corre por cuenta de la Subsecretaría de Inspección y Control de Gestión de la Seguridad Pública.

La investigación penal está a cargo del fiscal coordinador Adrián Riveros.

Como primeras medidas ya le tomaron declaración a la denunciante y a ayudantes fiscales de Flagrancia y Cavig.

También ordenaron secuestrar los libros de guardia de la subcomisaría actuante y las actas del hecho, principalmente para saber cuántos y quiénes son los policías involucrados en el operativo.

Nahuel Fernández fue echado de su cargo como Director de Relaciones Institucionales del Ministerio de Turismo.

Su ahora expareja dijo que  es alcohólico y que la violentaba frecuentemente.

Actualmente el exfuncionario está imputado en una causa penal por el delito de lesiones leves.