Acciones que perjudican al turismo

Noticias de turismo de argentina y el mundo

Fuente lavoz 03/07/2022

Si a las dificultades diarias que tiene un centro urbano como la ciudad de Córdoba, la más grande en extensión del país, les sumamos las manifestaciones que se repiten casi todos los días, lamentablemente se convierte en un destino para el turismo poco favorable.

Venimos bien, recibiendo turistas a buen ritmo, pero aún no se pueden equilibrar las pérdidas con los ingresos que dejaron como saldo los nueve meses de cierre total de los hoteles durante la pandemia de Covid-19.

Es paradójico –y grave– que una ciudad que trabaja de manera denodada para convertirse en uno de los destinos elegidos por argentinos y extranjeros sea difícil de transitar con tranquilidad, o que recorrer su casco histórico, uno de sus grandes atractivos, implique ser aturdido por gritos, por bombos y bombas de estruendo, con el miedo y la inseguridad que eso conlleva.

Es decir que, por culpa de los cortes de calles, sea una misión imposible tomar un taxi o remis para llegar a algún lugar.

Todo el trabajo que se hace para atraer al turista cae en saco roto.

Pensemos por un minuto todo lo que derrama el turismo en términos económico.

Pensemos si es agradable comprobar que el lugar que elegiste para visitar se vuelva impenetrable durante varias horas por día.

Si ya es complicado para los que la habitamos aquí, imaginen para quien piensa en descansar y conocerla; sin dudas se transforma en un infierno.

Nadie desconoce y menos puede estar al margen de la situación de la economía en Argentina.

Pero ¿qué pasaría si se respetara la ley? ¿Si se pudiera manifestar sin coartar la libertad al otro de semejante forma? ¿Si con la ley en la mano algún fiscal o jefe de fiscales pudiere hacer entender a quienes se apropian de las calles que así no funcionan las cosas ?Si entendiéramos que vivimos en una ciudad turística con todo lo que eso conlleva.

Sí pudiéramos, por un minuto, ver la cara de quienes apuestan todos los días desde sus hoteles, sus locales gastronómicos y sus comercios, dando trabajo y apostando al futuro, tal vez entenderíamos lo que se siente detrás de su rostro, en el que se reflejan la incertidumbre y la certeza.

Tantas preguntas sin una sola respuesta evidencian que seguiremos siendo nosotros –los agentes turísticos hoteleros y gastronómicos– y quienes nos visitan rehenes de situaciones que desgraciadamente se están volviendo cotidianas.

* Diplomado en gestión turística