Con la inflación por las nubes, las estrategias de ahorro se imponen entre los cordobeses

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Fuente lavoz 11/09/2022

Llegar a fin de mes con algo de plata en el bolsillo es para muchísimas familias un verdadero desafío.

Todo aumentó muchísimo en los últimos meses, y los sueldos le vienen corriendo desde atrás a la inflación desde hace ya tiempo.

Frente a ese escenario, no queda otra alternativa que poner en marcha estrategias para comprar lo más barato posible, y si hace falta reducir algunos consumos que no son prioritarios.

Eso es precisamente lo que refleja un estudio desarrollado a fines de julio pasado por la Defensoría del Pueblo de Córdoba, que encuestó a 1.010 personas de toda la provincia consultándolas sobre cómo se las ingenian para hacer que la plata les alcance.

Entre las principales conclusiones, se desprende que la inmensa mayoría aplica distintas estrategias para acceder a los productos que necesita a un menor valor.

Así, tres de cada cuatro hogares (77,1 por ciento) busca ofertas o promociones de los negocios para ahorrar en alimentos y bebidas; más de la mitad (53,5 por ciento) sustituye las primeras marcas por otras menos conocidas pero más económicas, mientras que un tercio (35,2 por ciento) aprovecha los descuentos que están disponibles según cada forma de pago.

Un 41,9 por ciento, en tanto, asegura visitar y comparar los precios de distintos comercios antes de elegir el más económico.

Verónica Fernández, responsable del estudio del Instituto de Estadísticas de la Defensoría del Pueblo, explicó que la inflación ha tenido impacto en todos los niveles socioeconómicos.

“La estrategia de la búsqueda de ofertas es una cuestión transversal.

En lo que respecta al reemplazo de primeras marcas por otras más económicas, se da en mayor medida en sectores de mayores ingresos.

Los segmentos más desfavorecidos ya realizaron este reemplazo en años anteriores”, dijo la especialista.

“Achique”Pero a veces, aunque se pongan en práctica esas estrategias para comprar más barato, el dinero igual no alcanza y lo que queda es prescindir de algunos consumos, empezando por los de productos necesarios pero no tan imprescindibles.

Por caso, el 66 por ciento de las familias cordobesas asegura que sale menos veces a comer afuera, ya sea a un restaurante o a una pizzería.

Asimismo, un 42,3 por ciento redujo sus pedidos de comidas preparadas vía delivery.

La encuesta también reveló que el 55,5 por ciento hace menos turismo, que un porcentaje similar redujo sus salidas a museos o teatros, y que la mitad dejó de ir al cine.

El “achique” también se siente en la compra de indumentaria y alimentos.

En el primer caso, casi tres de cada familias aseguran que disminuyeron sus gastos en ropa y calzado, y que en cambio arreglan la vestimenta que ya tienen.

Y en el caso de las compras de súper o almacén, el 55,5 por ciento bajó su consumo de carne vacuna, y se pasó a alternativas más económicas, como el pollo o el cerdo, mientras que el 44,1 por ciento redujo su gasto en golosinas y chocolates, y el 40,5 por ciento ya no lleva tantas gaseosas o aguas saborizadas.

“Los recortes se dieron en todos los sectores.

En los sectores más acomodados se redujo la frecuencia de ciertas actividades, como las salidas al cine o a comer afuera, y los viajes al exterior”, explicó Fernández.

“En esta oportunidad nos resultó sumamente preocupante que ocho de cada 10 cordobeses hayan realizado cambios en sus hábitos de consumos de alimentos por los aumentos de precios.

Usualmente, los alimentos es lo último que recorta una familia”, cerró.

La inflación, el principal problemaLa encuesta de la Defensoría del Pueblo de la Provincia también indagó sobre la percepción de los cordobeses y cordobesas sobre la situación actual del país.

Cuatro de cada 10 cree que la inflación es el principal problema del país, lo que impacta de manera directa sobre los cambios observados en el consumo de los hogares.

En menor medida, también se identifican como problemas la corrupción y los bajos salarios.

Asimismo, el 69,3 por ciento cree que su pasar económico está peor que hace un año, mientras que apenas un 6,3 por ciento aseguró estar mejor que en 2021.

Un 23 por ciento dijo estar igual.

Mirando hacia futuro, el 55 por ciento considera que el año próximo su situación económica empeorará, y apenas un 7,2 por ciento se esperanza en que 2023 sea un año mejor.

“La sensación predominante entre la gente suele ser la preocupación, principalmente por el rumbo de la economía.

Inclusive, cuando preguntamos por las expectativas a futuro, la mayoría percibe que el año próximo la situación empeorará”, expresó Verónica Fernández, responsable del estudio.