Diez desastres interconectados (y algunas posibles soluciones): de la ciudad que se hunde a los elefantes que no tienen a dónde ir

Noticias de turismo de argentina y el mundo

Fuente lanacion 31/08/2022

Las noticias van y vienen, y muchas veces es difícil conectar aquellas que tienen que ver con los desastres que proliferan en el planeta.

En la sobreabundancia, pasan inadvertidas las razones profundas y el hilo —a veces sutil, otras no— que las une.

Un informe que acaba de ser difundido por investigadores del Instituto de Medio Ambiente y Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) muestras las conexiones entre hechos graves que, en el fondo, tienen que ver con la crisis (no solo) ecológica que vive el mundo.

“Lo bueno —según destaca la experta colombiana Liliana Narváez de la UNU y coautora del reporte 2021-2022— es que ahora también damos posibles soluciones”.

Agrega como uno de los ejemplos dejar que la naturaleza trabaje, usarla para que nos ayude a solventar las crisis.

“En el caso de las olas de calor, disponer de más zonas verdes para que disminuyan las temperaturas.

Eso podría aplicarse en Buenos Aires, que tiene esas olas de calor tan duras”, agregó.

Lo que busca subrayar el trabajo es que los desastres, que se llevaron el último año más de 10.000 vidas y provocaron daños económicos por 280.000 millones de dólares, tienen causas en apariencia variada, pero solo en apariencia.

Los diez eventos seleccionados este año no son los peores, ni los más dramáticos, sino que los autores buscaron diversidad geográfica así como la posibilidad de que sean muestras también de un cambio, en la idea de que ninguno de ellos son incidentes aislados.

“Situaciones peligrosas”, dice el estudio, “como los huracanes y los terremotos, no tienen por qué convertirse en desastres.

Dónde y cómo vive la gente, así como su capacidad de respuesta, determinan en gran medida si una amenaza se convierte en un desastre”.

A continuación, una síntesis de estos desastres (y aquí el informe completo).

1.

Ola de calor en CanadáEl 29 de junio de 2021, British Columbia, el principal estado de Canadá que da al Pacífico, registró una temperatura que bordeó los 50°C (fue 49,6°), y esa semana hubo más de 500 muertes relacionadas con la ola de calor, sobre todo en los extremos de la vida (niños, ancianos) y personas con enfermedades.

Como también se vio este último verano boreal, muchos lugares del mundo no están para nada preparados para las olas de calor (el caso de Gran Bretaña, casi sin aire acondicionados en los hogares), y en British Columbia no hubo previsiones, pese a pertenecer al Primer Mundo y a que la disponibilidad de las alertas de científicos respecto de las olas de calor más frecuentes en contexto de cambio climático ya llevan décadas.

Soluciones propuestas por el informe: más parques verdes y alertas tempranas entre vecinos y autoridades.

2.

Terremoto en Haití: 300 años igualFue el 14 de agosto de 2021 y tuvo una intensidad de 7,2 en la escala de Richter, con epicentro a unos 120 kilómetros de Puerto Príncipe, la capital haitiana.

Se llevó a 2200 personas, pero por poco geológico que parezca se trata de un desastre más social que natural.

Según dicen los autores del trabajo, las vulnerabilidades de Haití se pueden trazar hasta la herencia colonial y de esclavitud, hace unos 300 años, cuando se transformó en el primer estado libre del continente.

“El aislamiento diplomático en el siglo XIX y la deuda externa perpetuaron un sistema de degradación de la tierra, mano de obra campesina e industrias extractivas (…) corrupción, golpes militares y ocupación extranjera crearon las condiciones de inestabilidad”, explican.

Las soluciones propuestas van desde un mejor uso de la tierra para agricultura (que incluye formalizar la propiedad) y la creación de una infraestructura que soporte sismos, además de una mejora de las formas de Gobierno que disminuya la corrupción y el neocolonialismo.

3.

La tormenta que encontró a Nueva York sin planesNoventa y cinco muertos y unos 75.000 millones de dólares en pérdidas materiales: eso se calcula que dejó como coletazo el huracán Ida en todo Estados Unidos durante fines de agosto y principios de septiembre de 2021.

Y particularmente fuertes fueron las lluvias de ese 1° de septiembre que azotaron a Nueva York con caídas de agua récord en un siglo.

A diferencia del Huracán Sandy de 2012, esta vez el agua no entró desde las costas sino que cayó del cielo, literalmente.

A los problemas de la mayor frecuencia de estas megatormentas debido al cambio climático se suma que Nueva York tiene una infraestructura envejecida y alrededor de 50.000 viviendas ilegales en los sótanos, donde se produjeron buena parte de las muertes de esta ocasión.

Soluciones propuestas por el informe: hacer que la ciudad sea más verde (para que haya un efecto esponja) y que los flujos de agua puedan salir del área urbana; generar más protección social y mejorar el manejo de residuos.

4.

Inundaciones en Nigeria: un futuro socavadoComo otras ciudades en el mundo, Lagos, la excapital de Nigeria y una de las más habitadas de todo el continente africano, se hunde.

Mientras la población sigue en expansión (hoy en 15 millones, con crecimiento de medio millón por año), su capacidad para reducir los daños de las inundaciones es cada vez menor.

A lo que se suma la extracción de arena en las costas para solventar ese mismo crecimiento urbano: una tormenta perfecta, se diría, si no fuera tan cercana la metáfora.

En una década se perdió el 59% de los humedales cercanos a la ciudad, dice el reporte de la UNU.

Para empezar a resolverlo, se propone una arquitectura inteligente (flotante), el uso de materiales de construcción alternativos, restauración de los ecosistemas de las costas dañadas, así como participación popular en el manejo de los residuos.

5.

Incendios en el MediterráneoCientos de miles de hectáreas fueron devastadas por el fuego en países del Mediterráneo tan lejanos entre sí como Italia y Turquía, Grecia y Argelia durante el verano de 2021.

Según señala el informe, los gobiernos llevaron una estrategia equivocada al intentar sofocar los incendios no bien se desataron, ya que eso lo que hace es acumular más hojas caídas que terminan por generar mega-incendios dadas las condiciones climáticas.

Y agrega algo que también se ha visto en la Argentina: la tendencia a urbanizar áreas forestales más el crecimiento del turismo incrementan los riesgos.

La propuesta entonces es utilizar el conocimiento indígena que permite la existencia de pequeños fuegos así como una estructura silvo-pastoril que reduzca el material vegetal inflamable.

Por último, pide mejorar la coordinación entre las distintas agencias que trabajan en el tema.

6.

Inseguridad alimentaria en Madagascar: la calamidad de un ambiente extremoLa peor sequía en 40 años en la isla africana en el Océano Índico puso en severo riesgo a más de un millón y medio de personas, incluyendo 14.000 niños que sufrieron malnutrición aguda.

A la sequía y los ciclones se sumaron las decisiones del Gobierno malgache durante la pandemia (no muy diferentes a las del resto del mundo) que llevaron a un aumento extra del precio de los alimentos.

En la zona sur del país, el 90% de la gente vive por debajo de la línea de la pobreza.

Entre la batería de propuestas para evitar la recurrencia del fenómeno se encuentra la restauración de ecosistemas (con plantado de árboles), desarrollo inclusivo para las mujeres (ya que son ellas quienes se encargan mayormente de la economía doméstica) y protección social para un mejor acceso a los mercados de alimentos.

7.

Sequía en Taiwán: ahora sin tifones en una zona sensible para la geopolíticaLa isla reclamada por China es uno de los lugares más húmedos del planeta, alimentada por lluvias provenientes de tifones; sin embargo, eso parece estar en proceso de cambio.

Durante 2021 ningún tifón tocó tierra y Taiwán vivió la peor sequía en más de medio siglo.

El Gobierno ordenó racionar el agua para consumo domiciliario e industrial (se priorizó la industria de chips para celulares por sobre la producción de arroz) y se afectó el funcionamiento de las centrales hidroeléctricas, lo que llevó a apagones.

Si estos cambios en los patrones de lluvia son la nueva normalidad, la isla deberá adaptar su vida y sus sistemas productivos de manera radical.

El informe pide mejorar los sistemas de reciclado de agua, adaptar la infraestructura de los lugares donde se la reserva así como aplicar la restauración de los ecosistemas para que la (poca) agua que eventualmente caiga sea retenida y la erosión sea mitigada.

8.

La erupción del volcán de Tonga: una gran explosión y adiós InternetComo en el caso de Haití, aquí hay un fenómeno enteramente natural e imprevisible que se transforma en desastre humano por razones histórico-sociales.

Lo natural: la explosión de un volcán submarino (de nombre Hunga Tonga–Hunga Ha?apai) en la isla de Tonga, en Oceanía, que provocó un tsunami.

Lo social: se rompió el cable de internet que conecta al país de unas 100.000 personas con el resto del mundo, lo que llevó a varias semanas con comunicaciones interrumpidas.

Y un dato adicional: el 40% del PBI de la isla depende de las remesas del extranjero, de modo que la falta de conexión dañó severamente los ingresos locales.

9.

Desaparece la vaquita marina: la extinción como daño colateralLa vaquita marina (Phocoena sinus) es un cetáceo de metro y medio de largo y 50 kilogramos, pariente de la marsopa, que nada en las costas del Golfo de California.

Se trata de una de las casi 9000 especies conocidas en riesgo de extinción y el animal marino con más posibilidad de no sobrevivir.

La causa de la extinción son las redes de los pescadores que buscan corvina blanca (Totoaba macdonaldi) y que como daño colateral levantan a la vaquita.

La solución propuesta es volcar más recursos a la pesquería sustentable y dar con un manejo colaborativo de los recursos, con la incorporación del conocimiento de las comunidades que durante años y años se han dedicado a la actividad sin poner en riesgo la explotación.

10.

elefantes errantes: sin lugar adónde irComo consecuencias del cambio climático en las condiciones locales de vida, muchas especies deciden migrar hacia el norte o el sur en busca de similares condiciones meteorológicas o de alimento.

Muchas veces no tienen dónde ir.

Así les sucedió a un grupo de 100 elefantes que salieron en marzo de 2020 de una reserva china hacia el norte debido a una sequía que los afectaba.

Pero en general los nuevos sitios no están vacíos y en este caso los elefantes llegaron a lugares donde ya había agricultura y asentamientos humanos.

Los conflictos no tardaron en llegar.

Un grupo de 15 elefantes, dice el informe de la UNU, provocó en poco tiempo daños por un millón de dólares.

El incidente pudo ser solventado por las autoridades, pero enciende alarmas por futuros casos.