El “consumo bronca” y la incertidumbre del futuro roto

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Fuente lavoz 26/06/2022

El tema viene siendo investigado desde hace meses, según relata uno de los encuestadores más importantes del país.

Pero aún no hay conclusiones definitivas, por lo que el análisis todavía no tiene un informe que lo avale.

Se trata del “consumo bronca”, un fenómeno que puede servir para darle un marco conceptual a lo que sucede hoy en Argentina.

Según la hipótesis de este trabajo, el argentino estaba acostumbrado a asociar “optimismo” con “consumo”, especialmente desde el kirchnerismo.

Pero eso ha mutado hacia otro tipo de “consumo”, que hoy está asociado a otro tipo de emociones.

El analista dice que, aunque evita usar la palabra “bronca”, sirve para entender el patrón de comportamiento que vienen registrando sus estudios sociales.

Un consumo enojado de bienes que representan el hastío de la sociedad, harta de que el valor del dinero no dure en el tiempo.

Sobre todo, porque los aspiracionales más notables (como la casa propia) están cada vez más lejos de las posibilidades.

Además, el estudio incluye elementos financieros, como por ejemplo la cultura argentina de la cuota, en la que el argentino se ha sumergido hace rato y donde se siente, no más pobre, sino más adinerado.

Lo dicho engarza con el pesimismo hacia el futuro.

El “aquí y ahora” del “consumo bronca” también viene inoculado por el fin del futuro.

Un futuro roto.

En este trabajo incipiente, el consultor asegura que hasta dos veranos atrás (antes de la pandemia), había una construcción de bienestar por llegar.

Eso parece haber desaparecido.

¿Por qué el futuro debería ser mejor en Argentina? No hay muchas respuestas que puedan ensayarse, agrega.

El rol de la “incertidumbre”“Incertidumbre”, dice Gonzalo Arias, para describir el presente de Argentina.

Para el licenciado en Sociología por la UBA, que además ha realizado estudios de posgrado en Flacso y en la Universidad Complutense de Madrid, sobre comunicación y opinión pública y gestión pública, el problema es la conducción y el “hacia dónde vamos”.

“Vivimos en una situación de incertidumbre total.

No hay conducción política, no hay camino claro y nadie nos cuenta ya hacia dónde vamos”, agrega.

Para Arias, hay cosas que ya se dan por sabidas, como verdades que nadie discutiría, lo que hace que el futuro no despierte optimismo.

“Todos sabemos, por ejemplo, que no se van a cumplir los acuerdos con el FMI”, ejemplifica.

En ese sentido, aparece fuerte el tema de la inflación.

La imposibilidad de atesorar valor en un momento de actividad económica creciente.

“Hablás con el pintor y tiene trabajo.

Pero, ¿qué hace con 50 mil, con 100 mil pesos que gana? Ante ese problema, entre guardar y disfrutar el presente, se lo gasta en el presente.

No porque esté bien, sino porque todos sabemos que el deterioro será cada vez mayor”, describe.

Arias, de todas maneras, advierte que la situación también es diferente al pasado en cuanto a la evolución.

Hay, explica, un pacto en el que todos los actores saben que agitar una crisis terminal (como la de 2001) es “malo para todos”.

Por eso, los actores más importantes tienen un límite y van a trabajar para que Alberto Fernández llegue al fin de su mandato, como lo hicieron con Mauricio Macri”, recuerda.

“El sistema político acordó no romper”.

Y remarca una situación que suma elementos para entender que hay un componente de clase en el pesimismo.

Lo ejemplifica con una política de Estado como la del Previaje.

“¿Quién accede al turismo? La clase media antialbertista.

Y no es tu masa crítica a la que le llega la plata que destinás al Previaje.

Y el que tiene la chance, aprovecha la situación, pero no se cree que eso significa funcionar bien”, explica.

Para cerrar: “Que te regalen plata en efectivo en una tarjeta que podés utilizar para consumir no es una política que conmueva a la clase media que, repito, no es la masa crítica del Frente de Todos.

La va a usar, pero no cambiará nada”