El mayor golpe de la era Llaryora fue autoinfligido

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Fuente lavoz 24/06/2022

El episodio que comenzó con la difusión de una carta de Ulises Bueno ofrendándole un show “gratuito” a la ciudad de Córdoba para celebrar su propio cumpleaños, a cambio de que el municipio contratara por 43 millones de pesos a una productora que se encargaría de organizar el evento, es el primer escándalo de magnitud de la administración del intendente capitalino, Martín Llaryora.

La Municipalidad de Córdoba y la productora Enjoy Night procuraron cerrar el episodio con otro escrito del cantante cuartetero en el que anunció que no hará el show.

Pero lo ocurrido deja una larga serie de problemas a resolver para la gestión Llaryora, que tuvo su peor golpe en dos años y medio de gestión.

Puertas adentro del municipio, la crisis se siente fuerte porque a nadie le caben dudas de que fue un golpe autoinfligido.

Las figuras del secretario de Gobierno y aspirante a la Intendencia Miguel Siciliano, y del director de Turismo, Pablo Bianco, son las más lesionadas.

Pero todos los costos van directamente a la cuenta de Llaryora.

El fallido show abrió una bienvenida discusión sobre la cada vez más activa política de promoción turística de la ciudad, donde hay numerosos criterios atendibles, entre ellos los de los empresarios hoteleros que celebran esas políticas, y los de los opositores, que sólo ven en esas acciones la promoción personal de llaryora como candidato a gobernador.

En la discusión, también hay quienes objetan el orden de prioridades, el nivel de gasto o la metodología.

Todo eso es genuinamente discutible.

El gran problema que enfrentó la gestión llaryora es que hay cosas fuera de discusión en esa contratación por 43 millones de pesos.

Se trata de un beneficio directo para Enjoy Night que muchos en el rubro de los espectáculos masivos consideran exorbitante –el único empresario que consideró razonable ese monto es José Palazzo, quien tiene numerosos lazos con la Provincia– y un expediente administrativo tan flojo de papeles que tiene como principal fundamento una carta de Ulises Bueno.

No es todo: la firma contratada registra mora impositiva con el municipio y dos juicios por otras deudas anteriores.

Y la suma supera lo admitido para contrataciones directas.

En defensa de ese polémico evento, el municipio puso en juego toda su política de promoción turística de la ciudad, pero además la administración llaryora terminó enredada en una trama que cuestiona la transparencia administrativa y deja a la vista una discrecionalidad creciente en gastos millonarios.

Las preguntas que dejó el frustrado show de Ulises BuenoAdemás, el episodio genera infinitas preguntas sobre el costo de numerosos eventos recientes en los que la abundancia del gasto municipal fue tan evidente como la gran convocatoria y el impacto turístico que lograron: la Vuelta Ciclística, el ReFestival del Coys y la Cumbre Mundial de Economía Circular del Ente Bio Córdoba.

Nunca hubo información oficial sobre el costo de esos megaeventos.

Y son escasos y tardíos todos los datos sobre la ejecución del presupuesto municipal.

El férreo secreto sobre el gasto municipal es notorio en el Ejecutivo y todavía más extendido en los entes municipales, que son más y tienen mucho más protagonismo en la actual gestión.

Como en este caso, la oposición –incluida la que cuenta con vocales en el Tribunal de Cuentas– casi siempre se entera por la prensa, y la prensa no dispone de información esencial: una ejecución del gasto accesible, detallada y oportuna, por ejemplo.

También sobre esto advierte el episodio de Ulises Bueno.