La economía: qué puede hacer el empresario pyme en tiempos de incertidumbre

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Fuente lavoz 10/07/2022

La renuncia de Martín Guzmán al Ministerio de Economía de la Nación y la llegada de Silvina Batakis a ese puesto terminó de desordenar un escenario que ya era complejo.

¿Qué puede hacer el empresario pyme en este contexto? ¿Debe congelar sus planes hasta que la tormenta se disipe? ¿Debe estar atento a las oportunidades que va dejando la crisis?Consultados al respecto, economistas y consultores advierten sobre cuáles son los riesgos e identifican qué estrategias pueden aplicarse en un contexto en el que la incertidumbre marca la tendencia.

A pesar de los problemas que tenía la gestión de Guzmán, el producto interno bruto (PIB) argentino (el dato más certero de la evolución de la economía) creció en el primer trimestre año cuatro por ciento interanual; mientras que el Estimador Mensual de la Actividad Económica (Emae), el indicador que proyecta la evolución del PIB, arrojó para abril un avance de 5,1 por ciento interanual.

Hacia fines de mayo y a principios de junio, las empresas empezaron a tener problemas para acceder a Mercado Único y Libre Cambio (MULC), que aporta dólares a la cotización oficial para importar y exportar, a lo que se sumó la falta de gasoil.

Esto complicó la provisión de insumos, partes y productos, como también la logística; pero aún así el sector privado no ha dejado de generar proyectos.

Pero la realidad no era la misma para todos.

Las automotrices pasaban un buen momento: Nissan presentó planes exportadores y el restyling de su camioneta Frontier, y Renault sumó un nuevo turno y adelantó proyectos exportadores y de una nueva plataforma (una posible pick-up compacta).

Holcim puso en marcha inversiones sobre 40 millones de dólares y la industria petrolera llegó en mayo a 584 mil barriles por día, con un crecimiento interanual de 14 por ciento y el nivel más alto de los últimos 20 años.

Estos rubros pueden empezar a sumarse al lote de los que sufrían las mayores complicaciones.

“En estos días, las empresas van a ver una evolución desordenada de las cosas, no es un ciclo normal de los negocios; es un momento en el que se les está poniendo arena a los engranajes ,y la máquina se empieza a trabar y algunas partes dejan de funcionar”, ilustró Juan Luis Bour, economista jefe de la fundación Fiel.

Por su parte, para el economista cordobés Daniel Semyraz, incluso los rubros que hicieron algún tipo de inversión en la primera mitad del año se enfrentan a un escenario complejo: “Puede llegar a haber problemas en los activos fijos, cuando tengan que reponer máquinas o repuestos.

Y por el lado del capital de trabajo, se pueden encontrar con un cuello de botella en la provisión de suministros y materias primas”, advirtióHay que hacer los deberesPara el titular del Estudio Semyraz, en el empresariado argentino pueden llegar a darse tres tipos de reacciones.

“Hay empresas que van a hacer sus deberes.

Conocer cuáles son los precios relativos relevantes que impactan sobre sus ingresos y egresos es clave.

A partir de ellos, se pueden adoptar pautas sobre lo que se espera que pueda ser la evolución futura de esos precios.

Hay modelos que muestran que en determinados contextos ciertos precios van a mejorar y otros van a caer.

Se debe analizar cómo va a impactar el costo de la energía, el transporte, la mano de obra, el tipo de cambio y los precios internacionales de referencia de los productos que el empresario puede llegar a tener.

Un mapeo de los precios relativos te permite tener un GPS en un contexto como este”, explica.

También está el empresario que no hace la tarea; en este caso –advierte el economista–, queda como el conductor que viene manejando por la ruta y entra en un banco de niebla: debe estacionar en la banquina, prender las luces de estacionamiento y esperar a que la niebla se disipe.

“Algunos tienen suerte porque están atentos a una buena oportunidad y luego dicen que tuvieron éxito porque siguieron activos y apostando por el país.

Otros fracasan y terminan convencidos de que este país le hace la vida imposible al emprendedor y que es muy difícil hacer negocios.

Pero la verdad es que ninguno de estos dos hizo los deberes”, recalca Semyraz.

Por su parte, su colega cordobés Gastón Utrera recomienda trabajar “al detalle” el relevamiento de los costos, sobre todo en este contexto en el que están en permanente movimiento.

“Las empresas industriales y el comercio corren el riesgo de terminar vendiendo por debajo del costo de reposición.

Y para el caso de los servicios, empieza el desafío de cómo acelerar las actualizaciones y los ajustes de precios por inflación, que en el comercio y en la industria es más natural, pero que en este sector siempre hay más riesgo de quedarse rezagado”, agregó.

A su vez, el titular de la consultora Economic Trends adiciona la necesidad de estar “muy atentos” a lo financiero, porque cualquier descalce puede terminar generando un costo mayor dada la suba de la tasa de interés y la evolución de los precios.

“El escenario que viene es muy complejo y de más alta inflación que la actual, por lo tanto, de más inestabilidad de precios relativos.

Esto sucede porque el Banco Central se excedió totalmente con la emisión de dinero y de Leliq”, previene.

Atentos al contextoPor su parte, Bour apunta a que el empresario esté más atento “que nunca” al contexto económico y político que lo rodea.

“Después de dos años, algunos precios de productos exportados han comenzado a bajar y esto va a generar un problema adicional de baja en los ingresos, por ejemplo, para el productor agropecuario y también para el Gobierno nacional”, observó.

Según el economista jefe de Fiel, un escenario con menos ingreso de dólares pone en dudas iniciativas del sector público, como el impuesto a la renta extraordinaria.

Pero, además, a la incertidumbre política hay que sumar la inestabilidad en la forma en cómo se maneja la burocracia del sector público.

“Hay interrogantes no sólo sobre qué puede pasar en el país o en el mundo; también hay una incertidumbre regulatoria, porque las empresas no están pudiendo conseguir destrabar, por ejemplo, un permiso de importación; a lo que se suman dudas vinculadas con la discrecionalidad que está caracterizando a los organismos regulatorios y sobre cómo se van a mover las tarifas y los precios”, sostiene.

Para Bour, la mayor parte de las empresas van a esperar a ver cuáles son las próximas medidas, lo que va a implicar un freno en todos aquellos procesos que no tengan asegurada una buena oportunidad de negocios.

Al respecto, el economista manifiesta: “Todo induce al freno de las decisiones de ampliación de más producción, porque no se puede determinar cómo va a reaccionar la demanda; y si la empresa puede llegar a determinar cómo se moverá el consumidor, tendrá que proyectar cómo satisfacerlo y si los proveedores van a poder cumplir con sus pedidos.

En este momento, por caso, hay terminales automotrices que no saben si van a poder terminar de armar un auto”.

Un escenario de retracción, más suba de precios, pero no de hiperinflaciónPara este año, la fundación Fiel proyectaba originalmente un crecimiento de 3,2 a 3,3 por ciento para la economía nacional.

En un contexto desordenado como el actual, estas proyecciones podrían bajar, aunque no es todavía un escenario propicio para revisar estimaciones.

“El crecimiento del primer semestre era una suba interanual que resultaba de comparar con un nivel bajo, porque en la primera mitad de 2021 la actividad todavía tenía algunas restricciones por la pandemia.

En la segunda mitad de este año, puede llegar a verse una caída en el ritmo de crecimiento; y en el último trimestre, tal vez se ubique por debajo del período octubre-diciembre del año pasado”, estima Bour.

En este escenario, el economista espera que las exportaciones netas (la diferencia entre exportaciones e importaciones) se mantenga y que haya algo más de consumo por vía de algunos rubros como el turismo; lo que está claro es que se va a frenar la inversión y que, por esta razón, hay que pensar en un posible 2023 con la actividad en retracción.

Al respecto, Utrera agrega: “No es sólo la inversión; la dificultad para acceder a piezas e insumos pega directo en los planes de producción; y la suba de tasa de interés impacta también en la producción, la inversión y el consumo.

La incertidumbre, cuando es alta, pega en toda la economía”.

Si bien advierten de que la inflación podría ser mayor en los próximos meses, descartan que la economía esté en niveles de hiperinflación.

“A nivel conceptual, una hiperinflación ocurre cuando la suba de precios supera el 50 por ciento mensual.

Actualmente, en nuestro país los índices rondan entre cinco y seis por ciento mensual, con riesgo de aceleración, pero todavía falta bastante para llegar a una hiperinflación”, consideró Semyraz.

Qué indicadores mirar.

Según el titular de Estudio Semyraz, estos desequilibrios macroeconómicos pueden desencadenar una crisis de confianza en la moneda nacional, mucho más profunda que la actual.

Para que esto suceda, tiene que existir un evento que actúe de disparador de esa desconfianza y genere una huida del peso.

En este caso, recalca dos puntos importantes a tener en cuenta en el corto plazo: quién será el secretario de Finanzas de la gestión Batakis y cómo será la renovación de los vencimientos de la deuda en moneda nacional, especialmente los que se definirán en septiembre.