Llueven dólares, pero el Banco Central no logra sortear su impotencia para capturarlos

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Fuente lavoz 04/06/2022

Los dólares por las exportaciones llueven sobre el país, pero el Banco central sigue sin poder capturar una parte importante de ellos para engrosar sus reservas y cumplir con uno de los principales mandatos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El complejo agroexportador registró ingresos por 4.231,7 millones de dólares en mayo, un 33% más que en el mismo mes del año pasado.

Y acumuló así liquidaciones por 15.329,6 millones de dólares en los primeros cinco meses de 2022.

El total de las divisas ingresadas mensualmente quedan en poder del Banco Central.

La entidad les entrega pesos al tipo de cambio oficial a las empresas que liquidan para abonarles los granos a los productores y sin embargo no puede retener las divisas.

En los cinco meses, las reservas del Banco central aumentaron en 1.899 millones de dólares, alcanzando los 41.561 millones.

Pero este stock se vio principalmente reforzado por Derechos Especiales de Giro del FMI.

Según un análisis de la agencia LP Consulting, en mayo el Banco central tuvo su mejor mes del año en compra de divisas en el mercado, con adquisiciones netas por 770 millones de dólares.

Así, alcanzó los 880 millones de dólares en el año.

Estos datos indican que el Banco central pudo capturar solo el 5,7% de las divisas que liquidó el sector agropecuario desde que se inició el año.

Si se contrastan las compras del central con los datos de intercambio comercial que reporta el Indec, se observa que en doce meses la entidad ha capturado hasta abril solo el 11,8% del superávit logrado por Argentina.

Miguel Pesce, presidente del Central, comentó en una entrevista radial reciente que las dificultades para capturar una mayor parte de los dólares que ingresan al país están dadas por: el pago de deuda de grandes empresas; la escasez del crédito comercial; el anticipo de importaciones para aprovechar la diferencia entre el tipo de cambio oficial y el paralelo; y el gasto del turismo emisivo.

Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, señaló que a medida que transcurre junio y el Banco central sigue sin lograr acelerar las compras de divisas, “crecen las preocupaciones sobre las chances de cumplir con la meta de acumulación de reservas del FMI”.

A esa situación se suma, dijo el economista, que tras este segundo trimestre de favorable estacionalidad en la oferta de divisas, comenzará a transitarse una etapa de “menos dólares, más pesos” en las calles.

Esa situación podría despertar a los dólares financieros (contado con liquidación y MEP), tras un período de calma que ha generado cierto atraso cambiario dado que han venido corriendo muy por detrás de la inflación.

El Índice de Precios al Consumidor elaborado por la Fundación Libertad y Progreso (IPC-LyP) reportó para mayo una inflación del 5% mensual, lo cual da un acumulado del 29,2% en cinco meses y 60,6% anual.

En ese contexto, el dólar mayorista subió 17,2%, a 120,68 pesos; el oficial y solidario escalaron 16,9%; el MEP (operado en la Bolsa con bonos GD30) ascendió 5,2% a 207,71 pesos; y el contado con liquidación (también con GD30) subió 3,4% a 209,46.

En las agencias informales, el blue cerró en 206 pesos el viernes, por lo que está 0,9% por debajo del cierre de 2021.

Su record había sido de 223,50 el 27 de enero de este año.

Analytica, la consultora que preside el economista Ricardo Delgado, emitió un informe titulado: “Faltan dólares para producir, no para consumir”.

En él analiza la escasa compra de divisas por parte del central y su impacto, y ensaya un diagnóstico.

El informe precisa que la participación de los bienes de consumo importados en el consumo total se encuentra en máximos históricos.

Incluso está 20% por encima de lo que se correspondería a la actual estructura de precios relativos e ingresos reales (estos últimos muy golpeados por la inflación).

Según el análisis, la combinación de brecha cambiaria, elevada inflación e incertidumbre política generan incentivos para que los argentinos (ya sean empresas, familias o individuos) se larguen a consumir productos importados o con insumos importados, sesgando las decisiones a la adquisición de bienes transables.

“En palabras simples: lo que tiene olor a dólar, se compra”, dice el informe.

“Ya sea debido al comportamiento de la inversión, y la consecuente baja acumulación de inventarios, o del consumo importado, es evidente que se está en presencia de los grandes efectos distorsivos que tienen la brecha cambiaria y la inflación sobre la economía real, afectando tanto la composición de la demanda como de la oferta agregada y disminuyendo la capacidad de acumular dólares del Banco Central”, señaló la Analytica.