Mendoza es la tercera provincia que más empleo privado destruyó en la última década

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Fuente losandes 11/10/2022

Los datos alentadores del Indec, que muestran que en el segundo semestre de 2022 la tasa de desocupación en la provincia alcanzó el nivel más bajo de los últimos cuatro años, deben ser contrastados con otros no tan positivos del Ministerio de Trabajo de la Nación, que apuntan a que, en la última década, Mendoza no sólo no generó nuevos puestos de trabajo formales en el sector privado, sino que perdió casi 4.500.

De hecho, de las 24 provincias -incluida CABA- 19 incrementaron la cantidad de trabajadores en el sector privado formal y sólo cinco redujeron el número.

Mendoza es la tercera con mayor reducción, con 4.447 empleos perdidos, sólo superada por San Juan, con 5.815 menos, y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 50.792 menos.

La que más incrementó el número de empleados formales en el sector privado fue Buenos Aires (+32.689), seguida por Neuquén (+32.371), Santa Fe (+18.995) y Córdoba (+12.932).

Esta aparente discordancia entre los datos que presentan dos organismos oficiales no es tal.

El hecho de que la tasa de desocupación del Gran Mendoza haya bajado 2,9 puntos porcentuales, pasando de 8,5% en el segundo trimestre de 2021 a 5,6% en el mismo período de este año, se debe, en parte, a que se considera “desocupadas” a las personas que están buscando trabajo de modo activo.

De ahí que, si alguien abandona la búsqueda porque no consiguió un empleo, deja de registrarse como “desocupado”.

Por otra parte, muchas personas consiguieron trabajo, pero en el mercado informal, y las cifras del Ministerio de Trabajo de la Nación que muestran la caída de la última década se enfocan solamente en el trabajo en blanco en el sector privado.

La causas de la caídaEl hecho de los números no hayan crecido, responde en parte a lo que plantea el economista Nicolás Aroma, asesor del PJ: “A Mendoza le está costando recuperar empleo de calidad”.

José Vargas, economista de la consultora Evaluecon, señaló que, cuando se analiza la caída en la última década, se entiende que la pandemia dio el golpe de gracia, pero el problema venía desde hace varios años.

En este sentido, indicó que se debe recordar que en los dos previos -2018 y 2019-, la actividad económica ya mostraba un marcado descenso.

“Antes de la pandemia, ya teníamos recesión, lo que implica que los empleos que se iban perdiendo no se recuperaban”, planteó.

Y sumó que la matriz productiva de la provincia no está muy diversificada, por lo que los puestos de trabajo que se pierden en un sector no se recuperan en otro.

Vargas también señaló que se debe recordar que Mendoza es típicamente turística y que todas las restricciones que se vienen aplicando en los últimos años en el mercado cambiario han generado un menor ingreso de turistas, no solamente internacionales, sino también nacionales.

Esto ha causado que el rubro que mayor participación tiene en el Producto Bruto Geográfico de la provincia haya sufrido las consecuencias, que se trasladan al empleo en hoteles, restaurantes y comercio.

El economista añadió que, en general, cuando cae el empleo registrado, sube el informal y esto tiene que ver con la alta presión tributaria en el sector en blanco -tanto en la provincia como en el país-, que hace que muchos empleadores terminen pasándose al sector informal para subsistir y que haya trabajadores que prefieran no estar registrados.

Sebastián Laza, asesor del Ministerio de Economía y Energía de la provincia, también apuntó a la cotización del dólar y planteó que en ese período -junio de 2012 a junio de 2022- hubo mucho atraso del tipo de cambio real, ya que toma una parte del segundo gobierno de Cristina Fernández, con un tipo de cambio atrasado; el de Mauricio Macri, en el que, salvo el último año, sucedió lo mismo; y el de Alberto Fernández, con pandemia y un nuevo control del valor de la divisa.

Laza manifestó que Mendoza es una de las provincias más sensibles al atraso cambiario, porque es muy fuerte en exportaciones de vino y en turismo receptivo.

Con un tipo de cambio atrasado, detalló, caen las ventas al exterior de vinos y se recibe un menor flujo turístico.

Esto es algo que afecta, añadió, en menor medida a la Pampa Húmeda, el NOA y la Patagonia, ya que Mendoza tiene una matriz productiva muy particular.

Laza expresó que esta es una de las principales razones que explica la pérdida de puestos de trabajo en el sector privado formal y la situación diferencial con lo que ha sucedido en otras regiones del país.

Aroma indicó que Mendoza, en general, tenía una tasa de desempleo que era de la mitad del promedio nacional; mientras que desde hace un tiempo se encuentra por encima.

Si bien en la última medición bajó, Aroma opinó que la provincia viene rezagada en la recuperación del empleo privado formal con respecto al resto del país.

El economista apuntó que 2018 fue un año quiebre, cuando la tasa de desempleo pasó del 4% al 8% y se mantuvo en esos niveles hasta la llegada de la pandemia.

En cuanto al segundo trimestre de 2020, en plena cuarentena, la provincia alcanzó el máximo nacional, con un 15,3% de desempleo.

Y sumó que, cuando las caídas son bruscas, las recuperaciones son muy lentas.

Aroma, asesor del PJ, consideró que a Mendoza le hizo mucho daño el modelo económico traído desde Nación en la gestión anterior, de fuerte endeudamiento, lo que provoca que el Estado no pueda intervenir para motorizar la actividad económica.

“Esto impacta de modo directo en la obra pública y en el empleo privado registrado”, aseguró.

Además, indicó que otro factor, del que se habla poco, es la ausencia de herramientas financieras que potencien el crédito al sector privado, con la excepción de las del Fondo para la Transformación y el Crecimiento, que son marginales, porque dependen de una partida presupuestaria.

De hecho, resaltó que sólo dos provincias, Mendoza y Catamarca, tienen al Banco Nación como agente financiero, mientras las otras tienen una autonomía mucho mayor.