Paradoja: Argentina debe exportar más para ganar dólares, pero no puede importar para producir más

Noticias de turismo de argentina y el mundo

Fuente lanacion 05/05/2022

Argentina se enfrenta a una paradoja: debe exportar más para obtener divisas.

Para ello, necesita importar más para poder producir, pero como no hay dólares disponibles, el gobierno no permite muchas de estas transacciones.

La experiencia internacional muestra que los países que han crecido durante al menos media década seguida -China, India, Hong Kong, Chile, Indonesia, Tailandia, Malasia, Singapur- han experimentado auges de exportaciones e importaciones y han tenido déficits comerciales durante al menos un tiempo.

Los datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) muestran que los principales exportadores del mundo son también los que más importan.

El especialista Marcelo Elizondo, titular de la consultora DNI, advierte que al comparar las listas de exportadores e importadores de bienes y servicios, los primeros lugares suelen ser los mismos: China, por ejemplo, encabeza la lista de exportadores de bienes, seguida de EE.

UU.

y Alemania, mientras que EE.

UU.

y China ocupan los puestos de la lista de importadores, con Alemania siempre en tercer lugar.

Argentina ocupa el puesto 44 como exportador de bienes, el 54 como importador y el 51 y 45 respectivamente en el caso de los servicios.

Según Elizondo, el país no participa suficientemente en el comercio internacional en comparación con el tamaño de su economía.

La economista Carina Prieto, de Abeceb, señala otra paradoja en el país: los sectores que tienen un fuerte perfil exportador y generan divisas están sujetos a barreras y restricciones que les impiden producirlas.

"La incapacidad de abordar los desequilibrios macroeconómicos es la razón de la necesidad de moderación.

Mantener la estabilidad macroeconómica es casi obligatorio para avanzar en las exportaciones; resolver la cuestión de cómo obtener divisas está todavía muy lejos, y la eliminación de las limitaciones será lenta", señala.

Para la experta, está claro que el lugar "al que hemos llegado" -como explica- es tan difícil que "hay que suprimir todas las actividades; esta presión se extiende incluso a los sectores que generan divisas".

Afirma que debe perseguirse la "coherencia macroeconómica" para lograr una entrada de divisas "significativa y sostenible", y reitera que la senda de "retirada" será "gradual y progresiva".

su colega de la Fundación Ieral del Mediterráneo, Gustavo Reyes, ilustra la situación del tenis: "Si no liberamos a Diego Schwartzman durante un año y le decimos que siga jugando y compitiendo, pero a puerta cerrada, tendrá dificultades para ganar a otros a nivel internacional.

Lo mismo ocurre con las economías: Si no compiten, acaban encogiendo.

"Si miras nuestras casas, es lo mismo, 'importamos' casi todo lo que usamos, no lo producimos nosotros", dice, y señala que se ha demostrado a lo largo de los años que los que más venden son los que más 'compran'.

Si no hay negocio recíproco, también se pierden clientes.

Nadie es experto en todo".

Destacó que Argentina ya ha pasado por fases de sustitución de importaciones y de cierre, que "fueron muy mal".

"Durante la Segunda Guerra Mundial pudo funcionar durante un tiempo, pero se necesitaron años y cambios tecnológicos", añadió.

Factores que convergenEl cálculo más común es que un punto de crecimiento del producto industrial bruto requiere un aumento de 3.000 millones de dólares (1-3) en las importaciones.

Reyes sostiene que cualquier país medianamente pobre necesita inversiones, por lo que "el dinero tiene que entrar para crearlas, generando más crecimiento".

El problema es que este dinero se utiliza para financiar los déficits presupuestarios.

Ahora mismo el mundo tiene escasez de lo que nos sobra -alimentos, combustible-, pero no podemos aprovechar esa oportunidad porque tenemos que liberar lo que está inmovilizado.

La macroeconomía es la clave, nada puede funcionar con un sistema y unos impuestos así.

Señala que, además del daño autoinfligido por las medidas locales, hay que tener en cuenta "lo que se pierde" por no poder salir del "corsé de la incoherencia macropolítica".

Lorenzo Sigaut Gravina, director de la consultora Equilibra, advierte que un déficit comercial requiere financiación, que Argentina no tiene.

Señala que en el mapa de la producción local, la agroindustria es la principal generadora de divisas, mientras que la industria pesada es importadora neta.

La balanza energética, señala, "va y viene en función de la política", aunque con Kirchner "suele ser deficitaria".

En los servicios, los déficits tienden a ser elevados a expensas del turismo, la logística y el transporte.

"Aunque el superávit en la agricultura es alto", añade, "no es suficiente para cubrir todo lo demás, no queda margen.

Equilibra espera que la contribución de las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOP) sea de unos 48.000 millones de dólares este año.

El economista subraya que por muchas divisas que aporte el sector rural, las reservas no crecen porque no hay financiación y la disminución de las importaciones afecta al nivel de actividad.

"Para que la industria crezca, necesitamos importar más, y como eso no es posible, hay déficits y demandas", Elizondo señala que el déficit comercial de Argentina es alarmante porque "no puede compensar la falta de dólares de otros países.

" Elizondo señala que las entradas de divisas en todo el mundo no sólo proceden del comercio, sino también de las entradas de capital, la financiación de diversos tipos y las aportaciones de las multinacionales a sus filiales.

"Argentina no quiere esto y quiere tener un superávit comercial para luego poder retirar esos dólares", concluye.

En cuanto a los demás países, la OCDE analiza periódicamente la proporción de las importaciones en las exportaciones de los 65 mayores países, que representan el 85% del total del comercio internacional.

Para la organización, se trata de un indicador fiable de los "eslabonamientos hacia atrás" a la hora de analizar las cadenas de valor mundiales.

Más del 35% lo son: Luxemburgo (67,4%), Malta (59,3%), Eslovaquia (44,5%), Hungría (44,1%), Vietnam (43,6%), Irlanda (41,7%), Singapur (39,5%), República Checa (37,7%), México (36,4%) y Malasia (36,1%).

En la región, Costa Rica tiene un 16%, Chile un 12,4%, Brasil un 10,2%, Colombia un 10,1% y Perú un 9,8%.

Argentina está por debajo, con un 6,9%.

El país ocupa el último lugar en América Latina y el último en el hemisferio occidental; está en el grupo con Kazajistán (7,7%), Brunei (7,2%) y Arabia Saudí (4,9%).

Para Elizondo, estas cifras hablan de la "dificultad" de Argentina para participar en las cadenas de valor internacionales.

la falta de valor agregado, que impide una mejor oferta exportable, se refiere a la baja adopción de tecnologías, la baja inversión en estándares internacionales, la baja adopción de recursos calificados o partes, accesorios o piezas provenientes de redes internacionales de producción de calidad, entre otras razones -también relevantes-", y señala que todos los países que están por delante de Argentina en la lista de países con mayor participación de recursos importados en las exportaciones tienen una relación exportaciones-PIB "muy por encima del promedio".

María Acosta, del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba (CPCE), dice que la situación es "muy ajustada".

Además del superávit comercial, el Banco Central (BCRA) no está en condiciones de acumular reservas, lo que para los analistas es ya una gran duda sobre el cumplimiento de las metas acordadas con el FMI.

Hasta el 26 de abril, el BCRA había comprado 200 millones de dólares en un año; en el mismo período del año pasado, había comprado 3.200 millones.

Acosta sostiene que las restricciones ralentizarán el crecimiento del sector: "No hay una solución a corto plazo; probablemente deberían haberse puesto a disposición más dólares frescos del fondo.

No hay manera, no está en ninguna parte".

Reconoce que el sector agrícola por sí solo, generador de divisas, "no es suficiente para una economía que crece un 5%; hay que obtener los dólares de otras fuentes", y cita los ejemplos de Chile y Australia, donde las exportaciones de productos básicos aportan suficientes divisas para cubrir las necesidades de importación, a pesar de que la población de estos países es menor.

"Las perspectivas de Argentina son buenas a medio plazo; la demanda mundial de alimentos e hidrocarburos continuará durante unos 30 años más; esas oportunidades existen si logramos construir las infraestructuras necesarias", dijo Fernando Landa, presidente de la Cámara de Exportadores, quien teme que las restricciones monetarias sean "incompatibles con los compromisos" que Argentina adquirió al ingresar en la OMC.

Se trata, en particular, del "trato nacional" para los productos importados previsto en el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio de 1994 y autorizado por la Ley 24.425?.