Perspectivas económicas: en 2023, el sector externo va a ser clave para Córdoba

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Fuente lavoz 24/12/2022

La suerte de la mayor parte de la economía de Córdoba en 2023 depende, principalmente, de que el sector externo genere los dólares suficientes para importar insumos y sostener la actividad productiva.

En esto coinciden empresarios de distintos rubros, quienes advierten que el crecimiento será menor que en 2022, tanto por factores económicos como la recesión global, la brecha cambiaria y la inflación local, y también por la incertidumbre en torno a las elecciones presidenciales.

El relevamiento de expectativas de mercado (REM), del Banco Central de la República Argentina (BCRA), estima un crecimiento de la economía para este año de 5,3% y de 0,7% para 2023.

Perspectivas económicas 2023Uno de los factores que frenaron la actividad productiva en el segundo semestre de este año fue la restricción al ingreso de productos del extranjero que impuso el Gobierno nacional, a través del sistema de importaciones de la República Argentina (Sira), con la que busca cuidar la cantidad de dólares ante la falta de reservas internacionales.

Esto dejó a muchas industrias sin las maquinarias, insumos, componentes ni partes necesarios.

“Es un gran dolor de cabeza para toda la industria, porque todos los rubros tienen componentes o insumos importados.

El Sira es muy engorroso, no funciona con fluidez y puede ser un limitante a futuro si no se encuentra una solución en forma inmediata”, asegura Luis Macario, presidente de la Unión Industrial de Córdoba (UIC).

La entidad, junto con la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba (Cacec), trabajan “caso por caso” en las empresas que tienen inconvenientes para importar.

Hasta hace algunas semanas, habían logrado un nivel de aprobación de 40%, pero en los últimos días bajó a 34%.

Además, las empresas que logran la aprobación se encuentran con que el BCRA autoriza la entrega de dólares con plazos de hasta 180 días, algo inaceptable para la mayoría de los proveedores internacionales.

Esto deriva en malabarismos financieros que complican los procesos y encarecen los productos.

La industria automotriz fue uno de los rubros que debieron parar líneas de producción.

Este año terminará fabricando en el país 520 mil unidades y para 2023 espera un crecimiento moderado, de 8% a 10%.

Para Córdoba, llegan planes positivos.

Volkswagen Argentina comenzará a producir en Córdoba las motos Ducati (mil unidades a partir de 2023) y anunció que fabricará un camión desde 2024.

Será primero con partes importadas, pero ya está desarrollando proveedores para lograr en una segunda etapa una integración local de por lo menos 20%.

Sin embargo, no está claro que esto se pueda lograr.

“Todas las industrias del país tienen inconvenientes para importar, pero sólo en Córdoba se frenan las líneas de producción.

Creemos que esto se debe a que afecta al Gobierno nacional más una parada en una industria de Buenos Aires que en una cordobesa”, señala Ramón Ramírez, tesorero de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba (Cimcc).

El impacto de la sequíaArgentina tiene el crédito internacional restringido.

Por lo tanto, las dos “fábricas” de dólares que le quedan son la inversión y la exportación.

La primera depende de la confianza, golpeada por la incertidumbre generada por la inestabilidad de la macroeconomía, por los cambios de reglas en la política económica y por las elecciones presidenciales previstas para el año próximo.

“Hay muchos dólares atesorados, que no salen a la luz porque no hay certidumbre.

Si a partir del año próximo hay un poco de racionalidad económica, van a llegar recursos que por ahora no están circulando y no permiten salir rápidamente de esta situación”, sostiene Macario.

La segunda “fábrica” de dólares es la exportación, principalmente de productos primarios y de alimentos industrializados.

El problema es que la actual sequía podría extenderse hasta febrero, lo que afectará al agro y a sus derivados.

La cosecha nacional de trigo, 12,5 millones de toneladas, ya es 50% menor que la de 2021.

Esto no afectará tanto al mercado interno (que consume 7,5 millones de toneladas), pero sí a las ventas al exterior.

También se sembró menos soja y maíz.

Las estimaciones optimistas indican que en 2023 se perderían 12 mil millones de dólares, mientras que las pesimistas elevan esa pérdida a 16 mil millones de dólares.

“Si este año, la provisión de dólares estuvo complicada con exportaciones récord del agro, hay que esperar más inconvenientes para 2023.

En el escenario optimista, esa pérdida tiene un impacto de tres puntos menos en el PIB, sin contar el impacto que va a tener en rubros como transporte, agroindustria, maquinaria agrícola y ventas de camionetas”, advierte David Miazzo, economista de la Fundación Fada.

La sequía afecta también al sector ganadero, que encarece la alimentación y obliga a reducir el stock de animales.

En el marco de una inflación en torno al 90% anual, hasta diciembre el precio interno del novillito subió 30%; para colmo, también bajaron en la comparación anual entre 25% y 35% los precios que paga China y 25% los de la cuota Hilton.

Brecha cambiariaEl ecosistema tecnológico, que en Córdoba reúne más de 500 empresas y cerca de 20 mil empleos, también depende del dólar.

La brecha cambiaria, en algunos momentos de este año cercana al 100%, resta mucha competitividad a las exportadoras de software, porque las empresas formales cobran en pesos al tipo de cambio oficial, mientras los que trabajan en forma free lance convierten los pagos al tipo de cambio informal.

Este rubro cerró el primer semestre con un crecimiento de 18% frente al mismo período de 2021, según mediciones del Córdoba Technology Cluster.

Para su presidente, Pablo Gigy, este ritmo se atenuará.

“El crecimiento en todo 2022 será inferior y esto continuará en 2023.

El escenario internacional está marcado por grandes compañías de Estados Unidos que, por la recesión, se están reduciendo.

No hay que ser tan pesimistas, va a seguir habiendo demanda, pero con índices de crecimiento inferiores a lo que venimos acostumbrados”, recalcó.

En el mismo sentido se pronunció Macario, al señalar: “La contienda electoral de 2023 va a generar más incertidumbre.

Vamos a tener que apretar los dientes y ser más imaginativos y proactivos de lo que ya lo somos.

Lo bueno es que estamos ante un fin de ciclo político, con menos margen para más presión fiscal y un escenario que impone un manejo más racional de la economía.

Si eso llega a suceder, las variables macroeconómicas van a ir acomodándose”.

Mercado interno con ingresos decaídosCon un descenso de 4,1% interanual en las ventas minoristas, el consumo en el mercado cordobés acumuló en noviembre seis meses de caídas consecutivas, según el relevamiento de la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom).

La actividad comercial sufre el descenso del poder adquisitivo de los salarios, ante una inflación que terminaría 2022 en 99% y que el año próximo promete ubicarse en el mismo nivel, según el REM.

“Hay un combo que impide ser optimista, aunque todos en el comercio trabajamos para revertir esta situación.

Como en todos los años electorales, va a haber una inyección de dinero en el bolsillo de los consumidores, pero las variables económicas no van a cambiar en el corto plazo”, explica Ezequiel Cerezo, presidente de Fedecom.

Cuando la pandemia de Covid-19 empezó a ceder, la actividad en el comercio comenzó a mostrar un rebote que llegó hasta mediados de este año, a partir de lo cual se amesetó en el terreno negativo.

Este sector también está golpeado por la importación, que resta mercadería en rubros como neumáticos, repuestos de autos y electrónica.

“Hoy la frase más repetida entre los comerciantes es ‘vendo lo que tengo’”, agrega Cerezo.

La inversión inmobiliaria y la compra por parte del usuario final son otros de los sectores afectados por la incertidumbre electoral.

La inflación en dólares de los costos de la construcción afecta a todos los desarrollistas, que no pueden trasladarlo al precio de los inmuebles nuevos.

En los últimos años, el valor del metro cuadrado pasó de U$S 350 a más de U$S 800.

El problema es que los precios de venta no pueden superar los U$S 1.000 el metro cuadrado.

Si la inflación en dólares se mantiene, la actividad desarrollista dejará de ser rentable, según lo expresa Roque Lenti, presidente de la Cámara Empresarial de Desarrollistas Urbanos de Córdoba (Ceduc).

“Hay una distorsión que no se sabe hasta cuándo durará.

La inflación constante y la alta presión impositiva elevan el costo de producción a un nivel cada vez más alto, pero el valor que convalida el mercado llegó a un techo que no se puede perforar, por eso la rentabilidad es cada vez más baja.

Esto termina afectando a empresas como las nuestras, que tienen estructura”, resalta.

Pero no todo es negro para el sector.

Para el empresario, la construcción sigue siendo un refugio, aun en tiempos electorales, por lo cambiante del valor del dólar.

Además, reconoce Lenti, en Córdoba hay un clima diferente, mucha sintonía en la mirada entre el sector público, municipal y el sector privado, que puede ayudar a potenciar la actividad desarrollista e inmobiliaria.

“Las modificaciones al Código de Edificación para el desarrollo de microviviendas no es una innovación, es una evolución de lo que ya han logrado otras ciudades; esta alternativa va a ayudar a generar proyectos que permitan cubrir la demanda inmobiliaria de rubros como la economía del conocimiento, el turismo hospitalario y estudiantes universitarios”, asegura.