Un árbol para cada uno de sus descendientes

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Juan Plocher es hijo de inmigrantes alemanes llegados a Montecarlo en 1923. En 1962 contrajo matrimonio con Maria Katharina Hiller. Quizás porque creció y se crió en contacto con la selva misionera, experimentando otras vivencias, es que tuvo la brillante idea de plantar un árbol en el jardín de su propiedad cuando cada hijo, nieto […] La entrada Un árbol para cada uno de sus descendientes se publicó primero en Primera Edición.
Fuente primeraedicion 07/12/2022

Juan Plocher es hijo de inmigrantes alemanes llegados a Montecarlo en 1923.

En 1962 contrajo matrimonio con Maria Katharina Hiller.

Quizás porque creció y se crió en contacto con la selva misionera, experimentando otras vivencias, es que tuvo la brillante idea de plantar un árbol en el jardín de su propiedad cuando cada hijo, nieto o bisnieto suyo naciera.

Y así fue.

A medida que la familia se iba agrandando, el terreno se iba poblando de especies, cada una con un cartel que lleva el nombre del “recién llegado” y su fecha de nacimiento.

Los primeros beneficiados fueron sus cuatro hijos: Manfredo Roberto, araucaria excelsa; Marina Graciela, araucaria excelsa; Claudio Rolando, lapacho amarillo tipo avá, y Mario Ricardo, roble europeo.

Y a su esposa le regaló un acer.

La vida familiar siguió dando que hablar, y aparecieron los diez nietos: Elio Sebastián Fernández, se identifica con un árbol de guabirá; Juan Pablo Fernández, con una jaboticaba; Federico Gastón Fernández, tiene una cerella; Victoria Katharina Plocher, un lapacho amarillo; Thomas Plocher, una guayubira; Axel Gabriel Plocher, un liquidámbar; Paula Soledad Fernández, una primavera o jazmín de Paraguay; Antonella Plocher, un flamboyán; Fernando Plocher, un olmo; Pablo Plocher, un alecrín.

Para la nieta del corazón: Carla García Tudela, plantó un lapacho negro rosado, y para las bisnietas: Emilia Katharina Fernández, un cuaresmero, y para Catalina Fernández, una camelia.

La primera planta de araucaria excelsa de Manfredo fue comprada en un vivero de Posadas, en 1963.

La de Marina, en vivero en Oberá, en 1966.

Muchas de las siguientes nativas fueron adquiridas al colono Alberto Münz que las cultivaba en Montecarlo y las vendía en su stand de la Fiesta de la Flor.

Según Plocher, en total hay plantados 18 árboles, ocho son nativos, y otros ocho, de especies exóticas.

“Estamos en un mundo bastante complicado, necesitamos oxígeno, pensemos en las próximas generaciones, en nuestros hijos, nietos, bisnietos.

Invito a toda la población a plantar un ejemplar en nombre de su padre, su madre, de los abuelos.

Necesitamos de un árbol para tener un mundo mejor”, dijo el vecino y odontólogo de la ciudad que, de esta manera, busca “motivar a otras personas a realizar algo parecido y contribuir con la causa del planeta y del medio ambiente”.

El profesional, gran promotor de la cultura y el deporte, celebró que todos sus familiares “valoren mucho esta iniciativa” y aseguró que “para mí es una forma de valorar, conocer y querer lo nuestro”.

Emocionado, recordó que varios de sus descendientes son profesionales: una abogada, en España; dos farmacéuticos; un odontólogo; un viverista de plantas y flores; otro, Federico, fue durante 13 años parte de la Selección argentina de Handball en la que jugó 200 partidos e hizo 700 goles, y Tommy -también residente en España-, es máster en Industria musical y marketing digital.

Llegó el gran día El 6 de enero de 1999, se reencontraron en Montecarlo, en la casa de la Oma Muschi y del Opa Hans, ocho primos.

Dos de ellos, llegados desde España; cuatro desde Pacheco, provincia de Buenos Aires, y dos que jugaron de locales, para colocar en sus respectivos árboles -los que tienen la edad de cada uno-, carteles con nombre y fecha de nacimiento.

De derecha a izquierda: Paula, Axel, Thomas, Victoria, Federico, Juan Pablo, Elio Sebastián, Antonella- con sus padres Gloria y Claudio, faltó Fernando y todavía no había nacido Pablo.

  A tener en cuenta Cuando en 1993 Juan Plocher era miembro de la comisión directiva de la Asociación Promotora de Turismo y Cultura de Montecarlo, organizadora de la Fiesta Nacional de la Orquídea y Provincial de la Flor, propuso hacer un censo de los árboles y de otras especies existentes en el Parque Juan Vortisch, que tiene una superficie de cinco hectáreas y media, y que es sede de la fiesta.

Como coordinador, contó con la colaboración de Gregorio Toumanian, Natalio Caneva y Alberto Münz.

La diferenciación botánica realizada el 6 de septiembre de 1993 arrojó los siguientes resultados: el parque cuenta con 1.516 plantas, clasificadas así: 98 especies de árboles, 10 especies de hierbas, 28 especies de arbustos y 3 especies de palmeras.

Seguramente en el año 2022 por distintas causas debe haber una variación en las cantidades y variedades.

También en 2014 coordinó un video sobre los espacios verdes existentes en Montecarlo.

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