Yampa: Descubren la mayor veta de rodocrosita del país y abren una mina y un hotel en honor a Santa Rita

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Fuente lanacion 03/05/2022

Minas Capillitas es un lugar alejado de todo, una tierra de mineros en lo alto de las estribaciones de Catamarca, al norte de Andalgala.

Aquí comenzó la historia de la familia Yampa, que descubrió uno de los yacimientos de rodocrosita más importantes del mundo: primero el sueño de Don Miguel, el patriarca, empeñado en encontrar la gran veta de mineral, y luego toda la familia que le acompañó y que hoy conserva su legado.

3.000 metros sobre el nivel del mar y tras un recorrido por una carretera llena de curvas y contracurvas, 400 para ser exactos, se llega a la localidad de Minas Capillitas.

La carretera de tierra que precede a la ciudad es la más larga de Sudamérica y recorre las laderas de la montaña durante 56 km.

La ruta atraviesa una serie de pendientes pronunciadas y requiere un conductor experimentado y tranquilo, ya que es una carretera de un solo sentido.

Minas Kapillitas es una zona para espíritus resistentes, donde sólo pueden vivir los que siempre han descendido a las profundidades de la tierra.

Los que conocen la oscuridad y el silencio, los largos días en este vientre mineral y húmedo que les da un tesoro de vez en cuando.

Familia y sueño Cuando escuché por primera vez la historia de la familia Yampa en Buenos Aires, me pareció casi fantástica.

Cuando el Yaqui Yampa me lo volvió a contar con detalle unos días después, mi asombro fue aún mayor.

Los Yampas siempre han vivido en Minas Capillitas.

Don Miguel, que ahora tiene más de 80 años, fue uno de los muchos trabajadores de la mina de rodocrosita, que entonces dirigía Fabricaciones Militares.

Allí lo aprendió todo.

Las niñas crecieron allí: Liliana, Lucía (fallecida en 2017), Jaki y Danielle, el único hijo varón.

A finales de la década de 1980, la mina se cerró.

Don Miguel intentó dedicarse a la agricultura, pero la minería era su negocio.

Estaba seguro de que había una gran veta de rodocrosita en Minas Capillitas, y con eso en mente regresó al pueblo.

La rodocrosita o Rosa del Inca es un carbonato de manganeso y la piedra nacional de Argentina.

Uno de los yacimientos más importantes del mundo está en nuestro país.

Esta piedra semipreciosa de color rosa, que hay que pulir y trabajar, se utiliza en joyería, artesanía e incluso en la industria del acero por su contenido en manganeso.

Según una antigua leyenda inca, es la piedra del amor.

Don Miguel compró un permiso de exploración de 300 días, pero se vio obligado a prorrogarlo porque la piedra no aparecía.

Junto con su hijo Daniel, recorrió la montaña durante dos años, recordando lo que había aprendido de los geólogos, hasta que encontró una gran veta.

A estas alturas estaba desesperado y pidió a santa rita un milagro: si la vena aparecía, construiría una capilla en su honor, lo que hizo.

No sólo construyó la capilla, sino que también dio a su mina el nombre del santo que había hecho imposible las misiones.

Tal fue su agradecimiento y fanatismo que toda la familia Yampa se tiñó de rojo, el color de la túnica de santa Rita, costumbre que aún mantienen.

Hasta las camionetas son rojas.

Construyendo una mina¿Cómo se encuentra una veta? Hay muchas pistas sobre la Madre Tierra, pero siempre hay una: "Donde el granito de la superficie cambia de color y se vuelve negro, ahí es donde hay que mirar", dice Jacqui Yampa, pero prefiere recordar el día de finales de diciembre de 1992: "Oímos un gemido, unos sonidos extraños que venían del fondo de la tierra, era la Pachamama abriendo su corazón.

Incluso después del gran descubrimiento, aún quedaba mucho por hacer.

Desde entonces hasta 1998, fue una carrera de esfuerzos familiares: La mina, con sus galerías, chimeneas, pozos y túneles, tuvo que ser construida con pico, pala y cubo.

Todos trabajaron juntos, incluso cuando a don Miguel no le quedaba casi nada, su hija Lucía, la mayor, puso su sueldo de maestra para trabajar juntos, y el sustento resultó más increíble de lo que esperaban, y en 1999 se extrajeron siete toneladas y media de rodocrosita, todo por su cuenta, porque no tenían recursos y porque Minas Capillitas es un lugar de difícil acceso.

Una de las tareas gigantescas que recuerda la familia es la de levantar un compresor de dos toneladas por una pendiente de 400 curvas que se extiende a 3.000 metros por encima de Andalgala.

Se tardó 70 días.

"Lo apuntalamos con tablas, lo subimos y pusimos piedras en las ruedas para que no se moviera", suelen decir los Yampas, que con el tiempo educaron a los lugareños y pidieron permiso a la Pachamama para utilizar la riqueza que dio nueva vida a Minas Kapillitas.

Otra mina, antes gestionada por Fabricaciones Militares, fue reabierta en manos del gobierno provincial.

También ha surgido un mercado negro, que ahora determina la rentabilidad de la operación.

Con el dinero de la mina, la familia Yampa decidió construir El Refugio del Minero en Minas Capillitas, un albergue temático de 12 habitaciones donde los Yaqui Yampa alojan a sus huéspedes, y con ellos visitamos una de las bocas de la mina.

El túnel conduce 240 metros cuesta arriba.

Como está muy oscuro, hay que llevar antorchas.

La primera parte es una especie de exposición de piedras de todo el mundo.

Lo mejor está al final, donde la pendiente natural describe hermosas estalactitas de limonita, iluminadas por la luz de nuestras linternas.

De vuelta al mundo exterior, descendemos hasta un pequeño arroyo de increíble agua turquesa, una de esas alquimias que la naturaleza realiza de vez en cuando.

Desde el hotel, se puede llegar a la segunda boca de la mina, un recorrido que requiere una caminata más larga.

Preferimos bajar al pueblo, donde la mayoría de las casas están construidas en piedra y tienen un oratorio, que es la habitación más bonita de la casa, signo de profunda religiosidad.

En la posada nos recibieron con deliciosos tamales y frangollo, un guiso parecido al locro.

El alojamiento es acogedor y, a pesar de nuestros recelos, tiene electricidad y agua caliente generadas por energía eólica.

Como las habitaciones no tienen calefacción, hay montañas de mantas en las camas para mantenernos calientes, y antes de acostarnos charlamos junto a la estufa de leña, que ahora es un lugar bienvenido.

Por la mañana, mientras bajamos la ladera hacia Andalgala, suena aún más increíble la historia de la familia Yampa, esas historias de voluntad férrea y trabajo duro que tanto nos conmueven.

El refugio de los mineros.

Minas de Kapillitas.

T: +54 9 3835 69-2770/ (03835) 42-3263.

Lidiayaquiyampa@gmail.

com.

Un alojamiento temático con 12 habitaciones.

Jaki Yampa se encarga de organizar las visitas a los terrenos, la mina y el poblado minero.

Desde 2.750 y 3.200 dólares por persona con desayuno.

Las comidas y las excursiones tienen un coste adicional.

Se recomienda contratar un traslado desde Andalgala, ya que el camino de tierra que lleva a las minas de Kapillitas es difícil.